Deseo Maternal e infertilidad. Acompañamiento Psicoterapeutico. Psicologia Psicoterapia Guadalajara
Deseo maternal e infertilidad. Acompañamiento psicoterapéutico.
29/08/2018

Cómo establecer una relación de apego seguro con nuestro bebé antes y después de nacer

Cómo establecer una relación de apego seguro con nuestro bebé antes y después de nacer

Desde el Instituto Galene Guadalajara nos hemos decidido a escribir este artículo sobre apego para acompañar el precioso proyecto de Aguamarina y sus cartas de la maternidad consciente. Es un proyecto que encaja fenomenal con nuestro sentir y con nuestra manera de entender la psicoterapia, que además está muy orientada a acompañar los procesos vitales de las mujeres y la crianza. Nos parece fundamental poder entender cómo nosotras, y nuestro entorno, puede favorecer que se establezca una relación de apego seguro que siente unas bases sólidas de confianza y autoestima en nuestr@ bebé.

Puedes leer el artículo publicado en la página  demicasaalmundo o continuar leyendo aquí.

La misma alma gobierna los dos cuerpos. Las cosas deseadas por la madre, a menudo quedan grabadas en el niño que la madre lleva en su seno en el momento del deseo. Una voluntad, un supremo deseo, un temor o un dolor mental que la madre siente tiene más poder sobre el niño que sobre ella. (Cuadernos de Leonardo da Vinci)

Empezamos con esta cita para reflexionar acerca del sentir maternal y su efecto en la criatura que se está gestando.

Cuando oímos hablar sobre vínculo y apego, pensamos en el bebé nacido, en cómo nos relacionamos con ella/él, cómo respondemos a sus necesidades… pero, y ¿qué sucede con el tiempo que está dentro del útero de su mamá?

La madre y su bebé forman un solo único durante la gestación, el parto y los primeros meses de vida de la criatura. Existe una dependencia absoluta y toda estimulación que recibe el bebé procede de las vivencias emocionales y sensaciones de su madre.

En el útero materno se crea el primer entorno de aprendizaje y desarrollo del bebé y es también donde empieza a generar sus primeras conexiones neuronales, así como la primera experiencia de vinculación con la madre.

Los primeros estados emocionales y afectivos del bebé serán los que comparte con su madre biológica durante la gestación (Verny y Kelly, 1988; Verny y Weintraub, 2011) y hereda de ella no sólo sus genes sino también parte de su historia y de su cultura (Cyrulnik, 2005).

La neurociencia confirma la importancia del vínculo emocional antes y después de nacer

Casi podemos decir, que el/la bebé siente a través de su mamá. De hecho, las últimas investigaciones en neurociencia afirman que nuestro estado emocional durante la gestación, lo que le trasmitimos y compartimos con ella/él, tiene un efecto mayor a largo plazo sobre la criatura que el que podemos tener durante el primer año de vida.

La madre segrega hormonas diferentes en función de cómo se siente, hormonas de la tranquilidad (endorfinas y oxitocina) u hormonas del estrés (adrenalina y catecolaminas) que llegan al bebé y crean en él/ella estados fisiológicos que se corresponden con los estados emocionales maternos. Si esos estados emocionales tienden a repetirse, van a crear predisposiciones de carácter más permanentes (Siegel, 2010).

Cada vez está más asumido que la forma en que nos vamos a relacionar con nuestr@s hij@s en el futuro va a depender mucho de cómo es esa relación en sus primeros años de vida, tal y como nos dice por ejemplo Carlos González en su libro Creciendo Juntos, pero vamos más allá aún, tal y como nos explica Michel Odent (Odent, 2007), la relación de la madre con su bebé durante la gestación, el parto y la lactancia influye en su salud primal;

Odent define la salud primal como la salud de base que se construye desde que la criatura está en el útero hasta el primer año de vida, incluyendo el parto y la lactancia (periodo que él llama periodo primal), y es sobre ella sobre la que se van a asentar las condiciones de salud física, psicológica y mental de las personas durante el resto de su vida.

 La salud primal se construye durante todo el periodo de estrecha dependencia de la madre, primero en el útero, luego durante el parto y después durante la lactancia. Todos los acontecimientos que tengan lugar durante ese periodo de dependencia de la madre, influyen sobre ese estado de salud de base, que llamamos Salud Primal.

En la misma línea, Shonkoff (Shonkoff et al., 2012) afirma que el desarrollo que tiene lugar en el periodo prenatal y los cinco primeros años de vida, sientan las bases de la salud física y psicológica y cimientan las relaciones de apego.

Cuando la criatura nace, comenzará a mostrar conductas como balbuceos, sonrisas o llantos para poder continuar vinculándose con sus progenitores, buscando obtener una respuesta, su supervivencia depende de ello. De esas respuestas irá formándose lo que llamamos apego, que Bowlby define como la manera que tenemos los seres humanos de desarrollar y mantener los vínculos afectivos que nos proporcionan seguridad, desde la infancia hasta la senectud;

Según Bowlby, la necesidad del bebé de ser cuidado y protegido es igual de esencial para su salud que ser alimentado. A partir de entonces, se empieza a hablar de la importancia del vínculo emocional que el bebé establece con sus cuidadores, principalmente con la madre como cuidadora principal y de cómo éste es determinante en la construcción de la personalidad, predisponiendo al niño o niña a crecer de forma equilibrada y sana o a desarrollar problemas psicológicos, más o menos graves, en función de su naturaleza, es decir, del tipo de relación de apego o vínculo que la mamá (o cuidador principal) establezca con la criatura.

 

 

Cómo favorecer un vínculo sano con nuestr@ bebé ANTES DE NACER

Cuando estamos embarazadas y en función de lo que hemos visto hasta ahora, podemos ir potenciando ese vínculo sano, ¿cómo?, aquí te damos algunas ideas:

  • Reconoce que estás embarazada.

Algo que parece obvio, pero que no lo es. Cuanto antes reconozcas el nuevo estado de tu cuerpo, antes comenzarás a reconocer las sensaciones nuevas que necesitan ser atendidas para ser consciente de la nueva vida que está latiendo en tu interior, de forma que antes comenzarás a vincular con ella.

  • Conecta con tu cuerpo, con tus necesidades y las de tu bebé.

Parar, conectar con las necesidades específicas y concretas de tu cuerpo, también te ayudará a conectar con tu bebé, a ser más consciente; necesidades básicas como descanso, hambre y tranquilidad que muchas veces pasan desapercibidas y supone una falta de conexión y consciencia de nuestro cuerpo.

  • Atiende y satisface esa necesidad.

Cuanto más conectada estés con tu cuerpo, más lo estarás con tu bebé, detectando por ejemplo a qué horas suele estar en reposo, a qué horas en movimiento, qué le agita o qué le tranquiliza; puedes incluso sentir cómo le está afectado tu nivel de activación y bajarlo si es necesario.

  • Escúchate.

Si no sabes qué te pasa, simplemente para y escúchate; puede que esa sensación no reconocida que estás sintiendo pueda ser un aviso de descanso o sueño. El cuerpo se expresa, así que algo está demandando.

  • Confía en tu cuerpo.

En las líneas anteriores has descubierto que tus estados emocionales son uno con tu bebé, confía en ti, en tu cuerpo y en las señales.

  • El primer hogar conocido y deseado por tu bebé eres tú misma.

Cuídate y permítete que te cuiden. Los cambios en el entorno externo, dónde dormirá, los objetos que necesitará, son mucho menos importantes de lo que nos hacen creer, que no sea una fuente de estrés y si es necesario, delega. Cuando nazca tu bebé, seguirá necesitándote a ti y tu cuerpo seguirá siendo su hogar principal, así que cuídate y céntrate en ello.

  • Comunícate.

Háblale y que le hablen, cántale; comunícate a través del tacto: acaríciale a través de tu abdomen y que le acaricien.

Si aun con estas sugerencias te abruma no saber cómo conectar con tu bebé o con tu cuerpo, o surgen situaciones del pasado que te perturban o que dificultan acomodarte a tu nuevo estado y vincularte con tu bebé, consulta con profesionales que te ayuden a recobrar la confianza en ti misma y en tu cuerpo y a re-conectarte.

Conectando con tu emoción

Para que vayas conectando contigo y con tu emoción, puedes hacer el ejercicio que te proponemos a continuación.

Lee las preguntas y cierra los ojos para responder. Tómate tu tiempo y permite que llegue a ti lo que tenga que llegar, no lo juzgues, sea lo que sea está bien, escucha a tu cuerpo, después puedes anotar lo que ha venido y cómo te has sentido.

Nos gustaría que nos contaras qué ha surgido con el ejercicio. ¿Quieres compartirlo? Puedes escribirnos en los comentarios o por privado pinchando aquí. Estaremos encantadas de leerte.

  Si estás esperando a quedarte embarazada.

Imagina o visualiza que ya lo estás, ¿cómo te imaginas la etapa de la gestación?, ¿qué emociones y sensaciones se están generando dentro de ti ahora? Observa tu cuerpo.

  Si ya estás embarazada. 

¿Cuál es la emoción más frecuente que sientes en ti?, ¿qué sensaciones tienes en este momento?, ¿qué estado emocional te gustaría poder trasmitir a tu bebé? Quédate un ratito con esta sensación.

Cómo favorecer un Apego seguro con tu bebé desde que nace:

Psicología y Psicoterapia en Guadalajara: niños, adolescentes, adultos. Maternidad CrianzaComo hemos visto hasta ahora, las necesidades emocionales del bebé de cuidado, amor, comunicación, protección y seguridad son al menos tan importantes como las necesidades biológicas primarias (hambre, descanso…).

La forma de cubrir o no estas necesidades va a contribuir a construir el tipo de vínculo con el bebé. Un vínculo sano va a proporcionarle seguridad para vivir, crecer y experimentar un sano contacto con el mundo. Con vínculos sanos podrá construir a lo largo de su vida, relaciones afectivas y sociales sanas a través de apegos seguros que le permitan disfrutar de ellas y de la intimidad que ello produce.

El apego dura toda la vida y aunque puede haber variaciones, lo más importante es la base de apego con la que crecimos, especialmente durante los primeros dos años de vida.

Vamos a ver a continuación qué elementos son necesarios para construir una relación de apego seguro con nuestra criatura:

REGULACIÓN

Se refiere a que seamos capaces de regular nuestras emociones para favorecer la co-regulación con el/la bebé, es decir, las emociones no nos desbordan y son congruentes con el sentir del momento. Somos conscientes de la emoción sentida y distinguimos entre sentir la emoción, expresarla.

CONEXIÓN

Estar conectadas con nuestro bebé quiere decir ser sensibles a sus necesidades y peticiones, cuanto más pequeña es la criatura, más pronta será la respuesta.

Es imprescindible que la respuesta esté en sintonía con el estado emocional del bebé, es decir, si está alegre responderemos con sonrisas, pero si está enfadado/a o llorando no sería congruente estar contentas, sino que acompañaremos su emoción acogiéndola, validándola, poniéndoles palabras y mostrándole que está bien que exprese.

Además, favoreceremos la conexión a través del contacto íntimo frecuente (besos, caricias, masajes, abrazos…), la mirada (una mirada a los ojos, atenta, directa e íntima), la comunicación (palabras, sonidos, responder a sus balbuceos) y dándole sentido a su experiencia (narrándole lo que va sucediendo, dando sentido a lo que siente… por ejemplo, “ahora mamá va a ponerte la camiseta, primero la cabeza, luego un bracito, ahora otro bracito…”; “oh te has caído, lloras porque te has hecho daño, tienes un pequeño rasguño, duele ¿verdad?”).

EXPLORACIÓN

 Favoreciendo que la/el bebé explore el entorno en función de sus necesidades y su desarrollo y creando un entorno seguro para ello.

AMOR INCONDICIONAL

Es el elemento más importante, trasmitirle a nuestro bebé que haga lo que haga, aunque no responda a nuestras expectativas, le queremos tal y como es, nunca poner en duda que le queremos, insistimos, haga lo que haga.

En otro artículo hablaremos de cómo los límites y las normas también contribuyen a construir una relación de apego seguro.

Desde el Instituto Galene Guadalajara…

Si estás embarazada o ya ha nacido tu bebé, es normal que a veces surja miedo a repetir viejos patrones de crianza o inseguridad a la hora de gestionar sus emociones o las tuyas propias, o ante determinadas cuestiones respecto a la crianza como poner límites, conectar con tu bebé, qué hacer ante las rabietas, su alimentación….

También puede que la gestación o el parto hayan despertado en ti sentimientos contradictorios o difíciles de gestionar y te preocupan.

Desde el Instituto Galene Guadalajara estamos a tu lado para acompañarte y ayudarte a vivir tu embarazo y tu crianza de una forma más consciente, a través de un acompañamiento individual o en pareja, o de nuestros talleres; o quizá simplemente tienes dudas puntuales que necesitas resolver, en ese caso, también ponemos a tu disposición nuestro servicio de consultas por correo electrónico o videoconferencia.

Nos encantará acompañarte en este bello viaje que estás a punto de emprender o que ya has comenzado.

Para contactar con nosotras puedes hacerlo en nuestra web o nuestro mail.

Las niñas y niños que se sienten queridos/as y protegidos/as poseen un autoconcepto positivo y unas potentes habilidades de exploración y autonomía. Han crecido con una base de seguridad durante su desarrollo y esto les permite confiar en sí mismos/as y en el entorno, a valorar y validar al otro también como alguien fiable. Favorecerá que la criatura crezca con seguridad en sí mismo/a, conectado/a con sus necesidades y con las de los demás.

(PHI, Galene, 2018)

Sonia Cantos y Montse Amo.

Psicólogas-Psicoterapeutas Humanistas Integrativas.

Directoras del Instituto Galene Guadalajara

C/ La Estrella, 5. Portal 1. 1ºA. 19005 Guadalajara

Bibliografía

– Bowlby, J. (2006). Vínculos afectivos: formación, desarrollo y pérdida.Madrid. Ed. Morata

– Cortés, C.  (2018) Mírame, siénteme. Ed. Desclée de Brouwer

– Galene (2018) Apuntes Máster Psicoterapia Humanista Integrativa.

– González, C. (2013). Creciendo juntos. Ed. Temas de Hoy.

– Imber, C. (2004). El futuro se decide antes de nacer. Ed. Desclée de Brouwer

– Odent, M. (El bebé es un mamífero. Ed. Obstare

– Siegel, D. y Bryson, T. (2011). El cerebro del niño. Ed. Alba Editorial

 

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